Venezuela, la pequeña Venecia, recibió su nombre por las casas construidas por los indígenas en el agua de la laguna de Sinamaica. Cuna del Libertador Simón Bolívar, el auge de su economía empezó en la primera mitad del siglo XX con el primer boom petrolero. Después de la segunda guerra mundial Venezuela se volvió un destino emigratorio para muchos europeos y luego también latinos, poseyendo hoy día grandes comunidades de portugueses, españoles, italianos y colombianos. Con el precio del petróleo al favor, ascendió al país más avanzado en toda América Latina. Hasta hoy grandes proyectos de infraestructura que se realizaron en esta época, todavía demuestran la gran prosperidad que vivió el país. Por lo tanto, el país es un destino de alto interés por sus obras y arquitectura moderna.
Sin embargo, tiene mucho más por ofrecer a sus turistas. Pertenece al grupo de los países megadiversos por su alta biodiversidad natural que ya fue objeto de investigación del conocido naturalista y explorador Alejandro de Humboldt. Posee sobre 4.000 km de costa caribeña con playas blancas y aguas en todos los matices de azul. En el occidente se encuentra la Cordillera de Mérida con sus picos nevados que pertenecen a la Cordillera de los Andes. Grandes partes del interior consiste de Los Llanos, una vasta plañía que borda en el sur al río Orinoco, segundo río más grande de Suramérica y que nace en la densa y virgen selva amazónica en el sur del país. En el sureste se encuentran la Gran Sabana y los tepuyes del Escudo Guayanés, una de las zonas más antiguas del mundo.
